Hemachatus haemachatus

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Hemachatus haemachatus

Mensaje por Isidro el Dom Jun 03, 2018 9:17 pm

Hemachatus haemachatus Bonnaterre, 1790

2-Julio-2016.
Cautividad. América, Norteamérica, Estados Unidos, California, San Diego, Parque Balboa, Zoo de San Diego, Discovery Outpost, Reptile House.
Leg: Isidro Martínez. Det: Zoo de San Diego.


Dominio: Eukaryota.
Reino: Animalia.
Filum: Chordata.
Clase: Sauropsida.
Orden: Squamata.
Suborden: Ophidia.
Superfamilia: Colubroidea.
Familia: Elapidae.
Subfamilia: Elapinae.
Género: Hemachatus.
Especie: Hemachatus haemachatus.

La cobra escupidora del Cabo es la única especie del género Hemachatus, estrechamente emparentado con las cobras típicas (Naja spp). Puede medir hasta un metro y medio de longitud, y como otras cobras tiene la piel del cuello extensible, pudiendo formar una capucha que ostenta en caso de sentirse amenazada. Es de coloración variable, con la piel negra mate, con o sin anillos claros a lo largo de todo el cuerpo, pero siempre con el vientre negro y dos bandas transversales blancas en la cara ventral del cuello, una bien definida justo al nivel donde termina la capucha, y otra menos marcada un poco más abajo. Su cabeza es corta y de morro puntiagudo. Sus ojos son grandes, negros y brillantes. La mandíbula superior posee siete escamas labiales, y la inferior ocho o nueve. Sus escamas dorsales, a diferencia de las de las verdaderas cobras, son aquilladas. Al nivel medio del cuerpo, posee diecisiete o diecinueve hileras de escamas dorsales, mientras que el vientre está formado por entre ciento dieciséis y ciento cincuenta escamas hasta la cloaca, y tras la cloaca de treinta a cuarenta y siete pares de escamas.

Es endémica del sur de África, donde se reparte ampliamente, con una población aislada en la frontera entre Zimbabwe y Mozambique. Se encuentra desde el nivel del mar hasta los dos mil quinientos metros de altitud y prefiere las sabanas y herbazales, que le permiten ocultarse más eficazmente, aunque algunos ejemplares eligen vivir en salientes rocosos o en zonas pantanosas. Puede ser localmente común e incluso adaptarse a entornos antropizados. Es de actividad nocturna y durante el día descansa a menudo sobre una roca o termitero. Su dieta está principalmente compuesta por sapos, pero también captura pequeños mamíferos y reptiles, y los juveniles sienten cierto gusto por los huevos de reptiles y puestas de sapo. La característica más famosa de la cobra escupidora es que no necesita morder para envenenar a sus enemigos. Si se siente amenazada, esta cobra alza la parte anterior de su cuerpo extendiendo su capucha como una advertencia, y si el peligro persiste, puede lanzar su veneno con total precisión a los ojos de su adversario, a una distancia de hasta dos metros y medio, causando un dolor terrible y ceguera temporal. Es incapaz de lanzar el veneno sin levantar primero la parte anterior del cuerpo (a diferencia de las verdaderas cobras escupidoras). El lanzamiento de veneno a distancia sólo se usa en la defensa, no en la captura de presas, a las que muerde inyectando realmente el veneno. Otro mecanismo de defensa consiste en hacerse la muerta, con el vientre hacia arriba y la boca abierta, de manera que resultará poco interesante para los animales cazadores que buscan carne más fresca. Durante la época reproductiva, los machos luchan entre sí por la dominancia y el derecho a copular con las hembras. Los machos pueden atacar a las hembras si éstas no aceptan sus intentos de cópula. A diferencia de las verdaderas cobras, que ponen huevos, esta serpiente es ovovivípara, y tras cinco o seis meses de gestación, la hembra pare entre veinte y sesenta y cinco crías en una madriguera abandonada por otro animal. Las crías miden dieciséis o diecisiete centímetros de longitud al nacer, y se dispersan inmediatamente.

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