Eretmochelys imbricata

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Eretmochelys imbricata

Mensaje por Isidro el Vie Abr 08, 2016 1:41 am

Eretmochelys imbricata (Linnaeus, 1766) Fitzinger, 1843

11-Agosto-2015.
Cautividad. Europa, Francia, Países del Loira, Loira Atlántico, Nantes, Place de la Monnaie, Muséum d'histoire naturelle de Nantes.
Leg: Isidro Martínez. Det: Museo de Historia Natural de Nantes.


Dominio: Eukaryota.
Reino: Animalia.
Filum: Chordata.
Clase: Sauropsida.
Orden: Chelonia.
Suborden: Cryptodira.
Superfamilia: Chelonioidea.
Familia: Cheloniidae.
Género: Eretmochelys.
Especie: Eretmochelys imbricata.

La tortuga carey es la única especie de su género. Presenta el aspecto típido de la homogénea familia de los Quelónidos o tortugas marinas, con un caparazón aplanado de hasta un metro de longitud, redondeado por su parte delantera y apuntado hacia la trasera, formado por cinco placas centrales, cuatro placas a cada lado y un número superior a diez placas marginales a cada lado. Estas placas poseen un color de fondo ambarino sobre el que destaca un profuso dibujo irregular pardo oscuro. Los bordes del caparazón, en su parte media y posterior, presentan fuertes dientes prominentes, uno por cada placa del borde, que permiten diferenciar con facilidad a esta especie de otras tortugas marinas. Los machos tienen una pigmentación más clara que la de las hembras. También se pueden diferenciar por sus uñas más largas, fuertes y curvadas y su cola más gruesa que las de la hembra, y por su plastrón cóncavo, que en la hembra es convexo. El plastrón está formado por cuatro pares de placas. Las patas están transformadas en aletas nadadoras, las anteriores largas y las posteriores cortas y triangulares, cada aleta posee dos uñas visibles. En su cabeza, grandes placas oscuras destacan contra un fondo blanquecino, también el cuello es blanquecino. Destaca un pico córneo más prominente, puntiagudo y curvado que el de otras especies de tortugas marinas. Los juveniles son totalmente negros salvo por el borde del caparazón, que es amarillo. Al nacer, su caparazón tiene forma de corazón, y se va alargando ligeramente con la edad, mientras que el fuerte dentado del borde del caparazón se hace menos marcado en los ejemplares de más edad. Se ha demostrado que los híbridos de tortuga carey y tortuga boba (Caretta caretta) son fértiles.

Se distribuye por las aguas tropicales de todo el mundo, dividiéndose en dos subespecies, la nominal en el Atlántico y la subespecie bissa en el Indopacífico. El registro más septentrional que se conoce se dio en el Canal de La Mancha mientras que por el sur llega hasta el Cabo de Buena Esperanza y la isla norte de Nueva Zelanda, pero en estas frías aguas es un visitante excepcional. Aparece sobre todo en arrecifes coralinos y lagunas someras, aunque pasa su infancia y juventud en mar abierto. Es una especie marcadamente migratoria que puede viajar hasta a veinticuatro kilómetros por hora, recorrer distancias de casi cinco mil kilómetros y sumergirse hasta los setenta metros de profundidad. Es solitaria y de actividad nocturna, y por el día se refugia en cuevas y salientes. Se alimenta de algas e invertebrados sésiles o de movimentos lentos, como medusas, anémonas, hidrozoos y sobre todo, esponjas de mar, muchas de las cuales son letales para cualquier otro posible depredador (incluyendo las demás especies de tortugas marinas) por sus cristales silíceos, a los que esta tortuga es al parecer inmune. Sin embargo, no puede alimentarse de cualquier especie de esponja, sino que selecciona algunas especies concretas ignorando las demás. Las esponjas pueden constituir hasta el noventa y cinco por ciento de su dieta. Se aparean en el agua poco profunda, generalmente cerca de la playa donde pondrá sus huevos. Durante el desove es el único momento en que estas tortugas salen del mar y se arrastran por la arena de la playa, dejando un rastro de huellas asimétricas, al contrario que la tortuga verde y la tortuga laúd que dejan un rastro simétrico. Su intervalo entre periodos de anidamiento puede ir de nueve meses a diez años según la zona. Suelen elegir islas oceánicas remotas para anidar, para que sus nidos estén más a salvo de depredadores terrestres. El desove tiene lugar en plena noche, la hembra cava un agujero en la arena con sus patas traseras, pone hasta doscientos cincuenta huevos (generalmente muchos menos) y los cubre inmediatamente con arena. Tras compactar el sitio, la hembra abandona el nido y vuelve al mar. Tras unos dos meses de incubación a cargo del Sol, una noche nacen las pequeñas tortugas que sólo miden unos dos centímetros y medio de longitud de caparazón. De la parte superior del nido, más caldeada por el sol, nacerán hembras, y de la parte inferior machos. Se dirigen inmediatamente al agua guiadas por el reflejo de la luna en ella, por lo que la instalación de fuentes luminosas en playas de desove puede ser letal para nidadas enteras. Tras pasar su infancia en alta mar, al alcanzar unos treinta y cinco centímetros de longitud se asientan en los arrecifes coralinos. Maduran sexualmente entre los diecisiete y los treinta y cinco años de edad y pueden vivir hasta cincuenta años.

La tortuga carey se halla en el mismísimo filo de la extinción. Ha sido cazada durante muchas generaciones por su carne, especialmente en Asia Oriental donde se considera una exquisitez, pero sobre todo, ha sido masacrada sin piedad para obtener su caparazón, el cual se utiliza para tallar objetos decorativos, como peines o monturas de gafas. Todavía hoy en día existe un fuerte comercio ilegal de productos de carey. Además debe enfrentarse a la destrucción de sus playas de anidamiento para el crecimiento del urbanismo turístico, y a la depredación de sus nidos por animales muchas veces introducidos, como ratas o mangostas.

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